Uno de los vehículos más extendidos para facilitar el acceso al medio natural con un relieve accidentado son las sillas Joelëttes. Un vehículo especial que gracias a la tracción que aporta el equipo de acompañantes que viene con la persona con movilidad reducida permite a esta, acceder a lugares que antes, podrían estar solamente entre sus sueños. Sin embargo, sus propias características hacen que el pasajero, no pueda conducirla de forma autónoma, sino que depende de sus portadores para ir a un lado o a otro, para parar o continuar, para alcanzar una meta o volver al inicio. En consecuencia, si todo va bien, se produce una comunión de intereses, motivaciones y pensamientos generadores de bienestar y satisfacción a lo largo de un itinerario natural que aporta su efecto restaurador y estimulante a la vez.

Desde NATURACCES os queremos proponer unos ejemplos de utilización inclusiva de la Joelëtte:

Un grupo de amigos o a un grupo familiar comparte una excursión con un mínimo cursillo de pilotaje o con la contratación de un servicio de guía piloto, más la utilización de la silla.

Una clase o a un grupo escolar organiza una excursión por la naturaleza sin tener que dejar a ninguna persona en el aula o en su casa. Un breve cursillo de pilotaje o bien la contratación de un guía piloto y el vehículo permite superar esta segregación.

Un grupo de senderismo, dentro de su programa de actividades, ofrece plazas para personas con la movilidad reducida, contando con la disponibilidad de una Joelëtte y experiencia básica de pilotaje.

Nunca debemos olvidar que la persona con movilidad reducida que es transportada participa de forma activa en la actividad. Es lal que decide si requiere de este apoyo y de qué manera. Las personas que pilotan la silla son sus piernas y su energía cinética. Ambas partes tienen un objetivo común previamente definido y que se va adaptando a las condiciones del paseo.

Ahora ya solo queda disfrutar.